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9 kylòmetres en 9 metres

2023

en sus manos la desnudez de lo eterno,
de lo que estaba allí desde el inicio.
en los ojos los pozos de agua salda
la piel se eriza y, como la ola, rompe contra el dolor causado por el humano, que como las rocas, sufre

el desgaste a velocidad lenta.
la arena imprime el registro
del recuerdo y del maltrato, devolviéndonos lo que lanzamos al mar.

- la bestia a nuestros ojos -
- la cuna de la memoria humana -

las pestañas enganchadas con sal cristalizada y el murmullo indescriptible y profundo en las orejas;

la creencia de que el espacio húmedo y en respiro nos pertenece
masacrando futuros y secándonos las manos.

vincular hostilidad y el mar nos hace reflexionar sobre cómo nosotros, los humanos, hemos acabado convirtiendo un espacio de vida, de riqueza, de belleza y con gran capacidad inspiradora como es el mar en una masa de dinero, en un evocador, en una profundidad eterna de beneficios. no nos pertenecía ni nos pertenece, pero al explotarlo y herirlo el mar nos responde con hostilidad.

he querido imaginar una respuesta del mar, una historia, un escupitajo suyo para reivindicar su dolor. una respuesta al antropocentrismo endémico y la creencia de la disponibilidad del mar para el uso humano, una respuesta que no es amable sino que surge de la rabia y de la lucha por intentar sobrevivir.

este proyecto pretende hablar de la fragilidad humana, de nuestra insignificante existencia hacia la inmensidad del mar. a través de esta instalación dinámica pretendo crear una narrativa no sólo se adapte al entorno sino que genere una interacción directa con el público haciéndole sentir incómodo, prohibiéndole acceder a un espacio que se nos presenta disponible, cuestionando así los límites de lo que creemos que nos pertenece.

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